Adriana: “Una vida en plenitud se tiene que construir en base a la verdad”

Con la presencia de su hija Adriana, recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo el año pasado, Violeta Ortolani fue homenajeada con una Baldosa por la Memoria, que se colocó en la vereda del Instituto Jesús Sacramentado.

El acto, organizado por la Dirección de Derechos Humanos, a cargo de Marianela Zanassi, contó además con la presencia de familiares de Violeta, tanto de Bolívar como de Moreno. Asimismo, estuvieron presentes compañeros suyos de la universidad y amigos. También estuvo el intendente Marcos Pisano, quien le entregó un presente a Adriana.

La directora de Derechos Humanos municipal, agradeció al Instituto Jesús Sacramentado, “porque se involucraron de lleno en el proyecto”. Afirmó que durante el 2018, Derechos Humanos seguirá profundizando esta actividad, “que tiene por objetivo reconstruir la memoria”.

Oscar Galante, compañero de Violeta en la Facultad de Ingeniería, pidió a los bolivarenses que “rescaten la figura de alguien como Violeta”. Y la describió como “una petisa, regordeta, morocha, pelicorto, que tenía colgada de su boca siempre una sonrisa”.

Galante añadió que Violeta “tenía dos características que la resaltaban: sus ojos negros, grandotes, redondos, con una mirada penetrante, cachetuda y con unas cejas bien pobladas, y por otro lado la palabra, tenía un vocabulario inigualable, encontraba la precisa, la frase perfecta”. Galante entregó una placa con la inscripción “Aula Violeta Ortolani” a la directora del IJS y otra que fue colocada frente al ex colegio Nacional, en el monolito que recuerda a los desaparecidos bolivarenses.

Adriana, hija de Violeta, y restituida por Abuelas de Plaza de Mayo en diciembre del año pasado, afirmó que “no hace más que emocionarme hasta las lágrimas lo que he escuchado”. La nieta 126 recuperada por Abuelas remarcó el hecho de haber encontrado a una familia que se suma a la que tenía de crianza. “El amor se siente por todos lados”, subrayó

Contó que todo lo recibido en estos meses, destacando sus conversaciones con María Inés Longobardi –amiga de Violeta- , “el afecto, los vínculos, la información, todo eso me sirve a mí para reparar mi alma que había estado muy dañada, porque la mentira no te hace crecer bien. No podés construir nada bueno desde la mentira.”

“Una vida en plenitud se tiene que construir en base a la verdad, sin verdad uno no es libre de elegir porque vive a ciegas”, remarcó. “Lo que me está pasando es algo sanador”, agregó. “Nací en mi vida verdadera recién el 4 de diciembre de 2017”. “La identidad no solo es un derecho humano, es esencial para el ser humano”, destacó Adriana.

Para concluir el acto, el músico local Ramiro DiMaggio, primo de Violeta, interpretó una canción compuesta por él mismo, durante su adolescencia, cuando comenzaba a interiorizase por la vida de su prima. Violeta Ortolani fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 y aún permanece desaparecida.