No culpes al invierno: cuales son los motivos por los que también nos resfriamos en verano

Si bien entre mayo y septiembre se dan los mayores casos de resfríos y gripes, hay ciertas condiciones propias del verano que también tienden a bajar las defensas. Entrá y entérate cuáles son y cómo podemos cuidarnos.

Los resfríos son cuadros infecciosos que se producen habitualmente en la época del año en la que hace frío, aunque también es normal que ocurra en verano. Los virus que producen los resfríos de verano son los Rinovirus, los mismos del invierno, y los Enterovirus, que circulan sobre todo en la época cálida del año.

Estos virus pueden transmitirse y contagiar a otra persona de la misma manera que sucede en cualquier parte del año. Es deci, si alguien tose o estornuda, tan sólo unas pequeñas gotitas pueden alcanzar a otra persona y pasarle ese virus.

Pero hablemos del verano. Hay ciertas condiciones propias de esta época que tienden a afectar el sistema inmunológico y bajar nuestras defensas, favoreciendo que las personas que entran en contacto con estos virus puedan resfriarse.

Tomá nota:

 -Permanecer mucho tiempo en ambientes con aire acondicionado. Este sistema de refrigeración quita humedad al aire y puede causar un “secado” del revestimiento interno protector de la nariz, lo que disminuye su eficacia defensiva.

-Situaciones de estrés excesivo. Fechas de exámenes o límites para entregar trabajos, preparativos para las vacaciones pueden generar estrés o continuar el ritmo habitual de trabajo.

-Hacer repentinamente actividad física demasiado exigente. A veces, motivados por las condiciones climáticas y la mayor disponibilidad de tiempo, muchos eligen esta opción en verano. Esto también puede debilitar el sistema inmune.

Viajar en vuelos de larga distancia, donde se comparte un espacio cerrado y reducido durante varias horas con muchas personas, es posible contagiarse de otros pasajeros que podrían estar enfermos.

Fuente: Infocielo

¿Qué "resfrío de sol"? Nada, no existe. Estar al sol no causa infecciones respiratorias de ningún tipo, salvo que sea muy intensa, en cuyo caso se puede producir un cierto estrés del sistema inmunológico.