Bueno señores, aquí será la plaza

Siempre que nos ponemos a estudiar el ayer bolivarense, nos fijamos en los hechos acontecidos en el pasado, en los personajes históricos importantes y destacados, en las características del pueblo en sus inicios, en las costumbres de la comunidad que hoy han quedado en desuso, en modas que marcaron una época…La historia nos ayuda a entender el presente.

Vamos a ubicarnos en el año 1878. En el mundo ocurrían algunos acontecimientos: En Manchester (Inglaterra) se funda el club de fútbol Manchester United. En Estados Unidos Thomas Alva Edison patenta el fonógrafo. En Roma, el cardenal Pecci es elegido papa con el nombre de León XIII. Se firma el Convenio entre Colombia y Francia para la construcción del Canal de Panamá. Nace Pancho Villa, el conocido líder revolucionario mexicano.

Y en la argentina podemos destacar el nacimiento de Carlos Saavedra Lamas, quien fuera un destacado político y jurista argentino, premio Nobel de la Paz en el año 1936. Mientras tanto en la provincia de Buenos Aires se funda la localidad de Maipú, y ya que hacemos referencia de nuestra provincia, vamos a ubicarnos en nuestra pampa.

Pensemos en un desierto, falto de personas que dieran referencias exactas sobre nuestro origen, sin ranchos, sin peones, ni siquiera la existencia de al menos un signo a la vista que denunciase actos de dominio legal. Es claro que el desierto tiene reputación de poseer poca vida, sin embargo estas tierras fueron conquistadas durante la Campaña del Desierto iniciada por la República Argentina en el año 1878.

Se conquistaron grandes extensiones de territorio que se encontraban en poder de pueblos originarios. Los pueblos mapuche, ranquel y tehuelche quedaron sometidos al control efectivo que nuestra república tenía en esta región pampeana.

Los pueblos indígenas sufrieron la aculturación, es decir, ese proceso por el cual se recibe a otra cultura, adaptándose a ella, y en especial perdiendo la cultura propia. Es para destacar que los pueblos originarios perdieron sus tierras y su identidad.

Claro que no fueron escasas las dificultades que tuvo que vencer el agrimensor Rafael Hernández para determinar la localización geográfica y fundamentos del pueblo de San Carlos.

Muchos fueron los peligros a los que se enfrentaron los primeros civilizadores, porque la indiada estaba en toda la zona. Si bien había despreocupación por esos años en este territorio inhóspito, los pueblos originarios (que ya estaban en estas tierras), comienzan a considerar una amenaza para su cultura y su pertenencia territorial, las distintas fortificaciones que los soldados construían en estas pampas.

 
 

 

Los pueblos originarios, se resistieron a la avanzada del “huinca”, es decir del hombre blanco, con armas rudimentarias que utilizaban para la caza: arcos, flechas, hachas, boleadoras, etc.

Los aborígenes en una marcada inferioridad de fuerza caen frente a los conquistadores que montaban a caballo y utilizaban armas de fuego. Por ejemplo, en la Campaña del Desierto es cuando aparecen en escena los fusiles Rémington de fabricación estadounidense. Después vendría el fusil “Patria”, que fue la primera arma reglamentaria del Ejército Argentino.

En forma reduccionista, la Conquista del Desierto fue una campaña militar realizada por la República Argentina entre 1878 y 1885, por la que se conquistó grandes extensiones de territorio que se encontraban en poder de pueblos originarios, recordemos: mapuche, ranquel y tehuelche. 

Algunos autores hablan de un proceso que, en cierta forma comenzó en el periodo Colonial, marcando una línea de fortines para contener el avance de los malones.

En la época referenciada, las actividades económicas de nuestro país estuvieron estrechamente ligadas a su inserción en el mercado internacional, como exportador de ganadería e importador de productos industrializados.

En aquellos años, la sal era muy buscada. Si bien era un codiciado condimento, también era muy útil cuando se la utilizaba como conservante específico de las carnes o para el tratamiento de los cueros. En esta búsqueda del mineral se atravesó muchas veces el territorio que hoy ocupa Bolívar. “De tanto dir y venir hice una huella en el campo” dijo alguna vez Yupanqui. Es así como nacen las rastrilladas, las antiguas cicatrices del desierto que fueron testigo en 1869 de la construcción de un particular fortín, el “San Carlos”.

Años más tarde, precisamente un 8 de marzo de 1872, se libró en inmediaciones de dicho fortín la Batalla de San Carlos, entre las fuerzas comandadas por el Gral. Ignacio Rivas y las del Cacique Calfucurá. Este evento constituyó uno de los más importantes y encarnizados enfrentamientos de la historia argentina.

San Carlos de Bolívar, como tantos otros pueblos que se formaron estratégicamente para fortalecer la frontera sur, durante la llamada Conquista del Desierto, nace un 2 de marzo de 1878.

Actualmente, en el paraje Los Cuatro Vientos, sobre Ruta Provincial 65, se encuentra el monolito que hace alusión a los caídos en la Batalla de San Carlos.

Asimismo, en la plaza Alsina se halla la pica fundacional, que Don Marcelino Davel clavó en el sitio preciso designado por el agrimensor Hernández. Davel dijo con solemnidad: “BUENO, SEÑORES, AQUI SERA LA PLAZA”.

Luego se realizaría el trazado definitivo, y alrededor del punto exacto enmarcado por el hermano del autor del “Martín Fierro”, comenzaría la construcción de nuestro pueblo.

 

Fuentes consultadas

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Adrián Ituarte
partidodebolivar.com
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1878 - 2 de marzo - 2018

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