Cierra La Casa Galli

Para sorpresa de muchos bolivarenses, un 15 de septiembre de 1968, un diario local titulaba: "Cierra La Casa Galli"

Gracias al aporte de un recorte periodístico, que en su gentileza Germán Reguero nos ha brindado, podemos transcribir una nota que sin lugar a dudas nos traslada en el tiempo.

"Ya hace tres cuartos de siglo que Bolívar los ha acogió. En el itinerario donde las rachas de euforia conviven con los momentos tristes— se puede resumir toda la vida comercial de una ciudad que ha sentido su propia evolución empresaria a través de los avalares ruidosos de esta añeja empresa, que floreció altiva a través de todo el territorio nacional y que hoy quizá por las propias exigencias de una época que ve en lo pequeño los propios engranajes de su gusto, ha debido de postergar sus ansias de expansión y acabar por cerrar muchas de las puertas que con tenacidad y entusiasmo habían abierto hace muchos años.

Tantos, que el propio gerente de la casa, Miguel Lucas, ya no se atreve a dar fecha cierta, quizá “porque empecé mi carrera en Tandil”. Pero los Galli comenzaron mucho antes entre nosotros. En el camino quedan muchos edificios, una larga hilera de servidores y sin duda, millares de clientes que han desfilado sobre sus nutridos mostradores.

UN POCO DE HISTORIA

Un cartel rimbombante amenaza con la Liquidación Total de todas sus existencias. Y en su interior, donde la mirada lánguida de Lucas se posa sobre los apilados ropajes, pululan tristones los tres carteles que alguna ver definieron la postura ética de la empresa.

“Compre a sabiendas en la más económica de las grandes tiendas”.

“Nuestro más vivo interés de comerciantes radica en servir cada vez mejor a nuestros clientes".

“Al comprar un artículo en nuestra casa no juzgue sólo el precio sino su calidad. Casa Galli vende mercaderías de calidad garantizada”.

UN FULGOR QUE SE APAGA

El reinado de los Galli —el término no es excesivo— comenzó muchos’ años atrás. Como ocurre habitualmente la pequeña tiendita creció hasta componer un monstruo que floreció en numerosos hijos diseminados a lo largo de la provincia y que alcanzo también a Entre Ríos. Bolívar fue elegida sede de una de sus 16 sucursales y la cantidad de personas que de ella se alimentó pueden dar testimonio elocuente de los alcances y el brillo que cobró esta casa. “En los años 49 y 50 —memora Lucas— llegamos a trabajar una treintena de personas y todo indicaba que el destino futuro de la empresa iba a ser ascendente”. Pero la realidad muchas veces estorba los mejores vaticinios y seguramente ni en el ánimo de sus mismo dueños se hallaba la posibilidad de cerrar las puertas para siempre, esas grandes puertas que asoman gallardas a la esquina de Alsina y Arenales.

 
 

 

PRODUCTOS

En el comienzo, los brazos de los Galli no querían dejar nada sin abarcar. En sus grandes salones cabían las prendas de vestir, los artículos del hogar, los muebles, los productos de cosmética y hasta los discos. Luego, la aparición de los comercios especializados fue deteriorando lentamente los ramos y se prefirió reservar todo el potencial de la empresa para apuntar a una sola dirección: la venta de ropa. Especialistas en prendas de trabajo, los Galli vomitaron desde sus grandes talleres, los atuendos que ampararon a los servidores de nuestra ciudad y todavía hoy “cuando los mamelucos escasean —recuerda Lucas— nosotros suministramos la cantidad necesaria a las empresas que así lo requieren”.

Tantos años luchando con la población, tan amplios sus ramos y tanto capital en juego, transformaron a la tímida Casa Galli de los comienzos en un bastión de gran poderío. Los mismos habitantes hacían fuerza por emplearse allí, como si eso fuera un signo de status. La seriedad comercial y los buenos salarios que allí se abonaban hacían más apetecible todavía su ingreso. Hoy, las doce personas que dejarán sus enormes dependencias dentro de 45 días, tratan de explicarse - y no logran - el porqué de esta decisión que tomó a todos de sorpresa y que deja a muchos viejos servidores (la mayoría con 20 años de labor allí) sin su arma más necesaria; el trabajo.

Sin embargo, Miguel Lucas ensaya una explicación: “Es cierto que la casa no trabajaba ahora al compás floreciente de hace dos décadas, pero aun así nuestras ventas eran suficientes para mantenerse en pie” Cuando le preguntamos las causas que habrán contribuido para que los propietarios se resolvieran por el cierre de esta sucursal, alcanza a murmurar algunas explicaciones: “Quizá el éxito de los pequeños comercios, la falta de promoción más intensa y la desactualización de decorados y del vestuario, obraron en contra nuestro”.

La explicación es válida: el comprador de hoy parece intimidarse ante los grandes salones y cuando busca material para su vestuario prefiere sumergirse en los comercios de pequeñas dimensiones, donde la rapidez y la calidez de la atención hace que la adquisición sea más decorosa. No en vano junto al naufragio de los Galli, cabe evocar asimismo la caída de otras casas de parecido potencial (Gath y Chavez) que también han debido de postergar su expansión comercial ante el llamado de una época que encuentra en lo reducido el escenario propicio para sus gustos".

 

Fuentes consultadas

Estás a un click de nuestra historia…Si te gusta nuestra propuesta suscribite a nuestro canal de YouTube para seguirnos.

 
 
 
Adrián Ituarte
partidodebolivar.com
Todos los derechos reservados

 

1878 - 2 de marzo - 2018

Institucional

Institucional 350x87px