Miércoles 19 Diciembre 2018

El 11 de septiembre fue solemnemente inaugurada la escuela N° 1 de varones

En sus primeros años de vida, nuestra ciudad San Carlos de Bolívar progresaba, y no sólo en el orden espiritual tan marcado en sus comienzos, sino que el esfuerzo de las primeras autoridades era concretar hechos relacionados a la educación.

Existen notas enviadas al Consejo de Educación que confirman el interés de la comuna por ocuparse del tema.

 “Bolívar, marzo de 1881.

Al señor Presidente del Consejo General de Educación:

Siendo en este pueblo de gran necesidad el que haya un colegio de varones, por la gran cantidad de niños que necesitan de educación; se dirige esta Municipalidad a ese Consejo, con el fin de que se digne enviar un maestro para desempeñar ese puesto.

No habiendo aún edificio público para este objeto, la Municipalidad costeará una casa particular hasta tanto pueda ésta obtener los fondos necesarios para hacerla construir. Dios guarde al señor Presidente.

Martín Arce, sustituto”.

Otra nota dice:

“Bolívar, 5 de junio de 1881.

Al señor Ministro de Gobierno de la Provincia, doctor don Carlos D’Amico:

La población siempre creciente de este Partido exige la pronta planteación de una escuela de primeras letras para ambos sexos y la Municipalidad que presido me encarga dirigirme al señor Ministro para que por intermedio de V. S. se pida al Consejo General de Educación dote a este pueblo de una escuela, cuya creación se hace sentir ya, como una de sus más apremiantes necesidades.

Dios guarde a V. S. Hernán Ayerza, Juez de Paz.” 

Recibidas estas notas, el Consejo General de Educación dispuso con fecha 4 de agosto, abrir un crédito para cubrir los gastos que demandará el funcionamiento de una escuela infantil.

Se nombró maestro a don Juan Martínez Ruiz, quien en 1875 había dirigido una escuela nocturna en la parroquia de Montserrat (Bs. As.), asignándosele un sueldo de 1.500 pesos moneda corriente, y a fin de hacer posible su funcionamiento se enviaron 25 bancos dobles, 50 tinteros, 2 pizarras murales, un mapa de la Provincia, un mapa de definiciones geográficas, un termómetro, una regla métrica, 2 compases de madera, 2 transportadores, 2 reglas, 4 escuadras, 2 timbres, 200 pizarras de mano, 12 cajas de pizarrines, 6 cajas de tiza, 8 cajas de plumas, 4 cajas de lapiceras, 6 cajas de lápices, 100 libros de lectura, 400 silabarios, 1 mapa de Sud América, 20 litros de tinta y 200 cuadernos cuadriculados de 20 hojas.

 
 

 

El 11 de septiembre fue solemnemente inaugurada la escuela N° 1 de varones, con la presencia de los más caracterizados vecinos. Se levantó un acta, que fue firmada por todos los presentes y que dice:

“En el pueblo de Bolívar, a los 11 días del mes de septiembre de 1881, reunidos en el salón local destinado para escuela pública, los señores siguientes: don Pedro A. Duval, Juez de Paz de la localidad; don Juan M. Gutiérrez, Presidente del Consejo Escolar de este Distrito; don Emiliano Silva y don Joaquín Fernández, miembros también del mismo Consejo; don Juan M. Ruiz, Preceptor nombrado por el Consejo General de Educación para la dirección de la escuela pública, y demás personas que firman la presente. El señor Presidente declaró: Que en virtud del mandato conferido por la superioridad, y teniendo en cuenta las necesidades apremiantes de la localidad en materia de educación, por el gran número de niños que por su edad estaban en la obligación de recibir el mínimo de educación que la ley señala, le era satisfactorio comunicar a los señores presentes, que después de verificadas todas las diligencias indispensables ante la Dirección General a fin de dotar a este pueblo de dos escuelas, una para varones y otra para niñas, la Dirección había acordado por el momento, no conociéndose aún las rentas que corresponden a este distrito escolar, autorizar la creación de una escuela, que con el título de Elemental, serviría exclusivamente para niños varones; que en lo sucesivo, el Consejo, que tenía el honor de presidir, pondría en juego todos los medios a su alcance a fin de crear también una escuela para niñas.

Con tal motivo le era satisfactorio declarar que la Escuela Pública para varones 1, quedaba instalada y abierta al servicio público.

Después de algunas palabras pronunciadas por el señor Juez de Paz, Preceptor y otros señores sobre tan feliz acontecimiento, el señor Presidente declaró clausurado el acto para el cual habían sido convocados, resolviéndose igualmente elevar con nota una copia del acta de instalación a la Dirección General de Escuelas para su conocimiento.

En fe de lo cual y por su debida constancia, lo firman todos de conformidad. Pedro A. Duval, Juan M. Gutiérrez, (Pte.) Emiliano Silva, Joaquín M. Fernández, Rafael Rossi, Rufino Viera, Gameri, Juan Mtz. Ruiz, A. Valenzuela, Vicente Carvalho, Alberto F. Arza. Ante mí: Adolfo E. Luna, Secretario, tesorero”.

Con fecha 26 de septiembre de este año, la Municipalidad designó el Consejo Escolar correspondiente, el que integraron don Emiliano Silva, como presidente, don Domingo Palleyro y don Rafael Rossi como vocales. Secretario fue don Adolfo E. Luna.

Queda, pues, fundada la primera escuela bolivarense, acontecimiento grande y de especial trascendencia en la vida del pueblo. El alarido del salvaje que cuatro años antes resonaba aún por las cercanías había sido suplantado por el murmullo de treinta y tantos niños deletreando el abecedario. Pero una escuela no era suficiente y en contestación a la nota enviada por el Consejo Escolar con la copia del acta anteriormente transcripta, la Dirección General lo autoriza, el 11 de octubre de 1881, a instalar también, una escuela de mujeres, teniendo en cuenta que el proyecto de presupuesto para 1882 le atribuía un cálculo de recursos de $ 59.400 m/c., suma que alcanzaba para la creación de otra. Se nombró maestra interina a doña Gioiele Maranesi. Esta escuela recién comenzó a funcionar al año siguiente, o sea en 1882.

En noviembre llegó el primer inspector de escuelas, don Alejandro Bergalli, cuyo informe nos da una idea de las precarias condiciones en que funcionaba el colegio. No había más que ocho bancos, en los cuales se sentaban dieciséis de los treinta y un niños que concurrían. No se admitía más alumnado porque era materialmente imposible darle, no ya útiles, sino simplemente ubicación. Faltaban libros, mapas, registros, planillas, encareciendo este funcionario a la superioridad el pronto envío de los mismos”.

Los maestros Martínez Ruiz y la señorita Maranesi, no duraron mucho tiempo en el desempeño de sus funciones dado que poca fortuna los acompañó. ¿Qué pasó? ¡Te recomendamos seguir nuestras publicaciones!

 

Fuentes consultadas

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Adrián Ituarte
partidodebolivar.com
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1878 - 2 de marzo - 2018

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